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La tensión en Oriente Medio ha vuelto a poner de manifiesto la vulnerabilidad de Europa ante la dependencia de combustibles fósiles importados.
La crisis del queroseno provocada por la inestabilidad en Oriente Medio y el cierre del Estrecho de Ormuz ha reactivado en Europa el debate sobre la seguridad energética. En Francia, el sector aéreo ha comenzado a acelerar su interés por los combustibles sostenibles de aviación como una vía para reducir su exposición a los combustibles fósiles importados y reforzar la soberanía energética.
Aunque el debate se ha centrado inicialmente en la aviación, la cuestión de fondo afecta al conjunto del sistema energético europeo: la transición energética no solo debe servir para reducir emisiones, sino también para disminuir la dependencia exterior de combustibles estratégicos.
Más allá del clima: seguridad de suministro
Durante años, los combustibles renovables se han presentado principalmente como una herramienta climática. Sin embargo, las crisis energéticas recientes han demostrado que también son una cuestión de autonomía estratégica.
Europa sigue expuesta a la volatilidad de los mercados internacionales, a conflictos geopolíticos y a decisiones de grandes productores externos. Esta dependencia no procede únicamente de Oriente Medio, sino también de otros mercados internacionales que condicionan precios, suministro y capacidad de respuesta industrial.
En este contexto, producir combustibles renovables dentro de Europa a partir de materias primas sostenibles se convierte en una vía para reforzar la resiliencia energética y reducir la exposición a tensiones exteriores.
El papel del aceite usado de cocina
El aceite usado de cocina es una de las materias primas que ya permite producir biocombustibles avanzados y combustible sostenible para aviación. Su valor no reside únicamente en su capacidad para reducir emisiones, sino también en que se trata de un residuo generado dentro del propio territorio europeo.
Su recogida, tratamiento y valorización permiten transformar un residuo local en una materia prima energética estratégica. Para ello resulta imprescindible contar con una cadena profesional, trazable y certificada, capaz de garantizar calidad, sostenibilidad y suministro.
Una transición con cadenas de valor propias
El debate abierto en Francia confirma que la descarbonización debe ir acompañada de una política industrial y energética sólida. Sustituir dependencia fósil por nuevas dependencias exteriores de materias primas o combustibles acabados no resolvería el problema de fondo.
La independencia energética europea pasa por aprovechar mejor los recursos propios. El aceite usado de cocina es un ejemplo claro: un residuo generado en hogares, hostelería e industria alimentaria que puede convertirse en materia prima para combustibles renovables, reduciendo emisiones y reforzando la seguridad de suministro.
El futuro de los combustibles renovables dependerá de la capacidad de Europa para desarrollar cadenas de valor propias, diversificar materias primas y apoyar a los sectores que ya trabajan en la recogida, trazabilidad y valorización de residuos.
Fuente
Le Monde – French airlines are finally turning to sustainable fuels to break free from fossil fuel dependence
https://www.lemonde.fr/en/environment/article/2026/05/26/french-airlines-are-finally-turning-to-sustainable-fuels-to-break-free-from-fossil-fuel-dependence_6753817_114.html

