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Del restaurante al depósito: ¿qué ocurre con el aceite usado de cocina hasta convertirse en biodiésel?

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El aceite utilizado para freír en un restaurante, un hotel o una cocina puede parecer un residuo sin utilidad. Sin embargo, cuando se recoge y gestiona correctamente comienza una segunda vida que puede terminar convirtiéndolo en materia prima para producir biodiésel.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) incluye precisamente la producción de biocarburantes entre los principales destinos de los aceites de cocina usados recogidos separadamente. Y las cifras permiten hacerse una idea de su aprovechamiento: según el Ministerio, cada kilogramo de aceite recogido puede transformarse aproximadamente en entre 0,92 y 0,97 kilogramos de biodiésel.

Pero ¿qué sucede entre el momento en el que dejamos de utilizar ese aceite y su transformación en combustible?

1. Todo empieza donde se genera el aceite usado

Restaurantes, bares, hoteles, comedores colectivos, empresas de alimentación y hogares generan diariamente aceite que, después de utilizarse para cocinar, ya no resulta adecuado para continuar desempeñando esa función.

Ese es el primer momento importante de todo el proceso: separarlo correctamente.

En los grandes generadores, como los establecimientos de restauración y hostelería, el aceite se almacena en recipientes destinados a este fin hasta su retirada. El MITECO contempla para estos productores sistemas de recogida a demanda, cuando se alcanza una determinada cantidad, o mediante rutas con una frecuencia establecida.

En los hogares, por su parte, el aceite puede guardarse en un recipiente cerrado y posteriormente depositarse en los sistemas municipales habilitados, como contenedores específicos o puntos limpios.

2. La recogida profesional pone en marcha la cadena

En el ámbito profesional, aquí comienza el trabajo de las empresas dedicadas a la recogida y gestión del aceite usado de cocina.

La retirada periódica del aceite permite concentrar un residuo que se genera de manera muy dispersa. Un restaurante puede producir una determinada cantidad; un hotel otra; un comedor colectivo otra diferente. La recogida permite reunir esas cantidades e incorporarlas a una cadena de gestión y posterior valorización.

Es un eslabón que puede pasar inadvertido cuando hablamos del producto final, pero resulta imprescindible: para fabricar biodiésel a partir de UCO primero hay que recuperar ese UCO allí donde se genera.

3. El aceite recogido necesita ser tratado

Lo que se recoge en un establecimiento no llega directamente a una planta de producción de biodiésel para introducirlo sin más en el proceso.

El aceite usado puede contener restos de alimentos, agua y otras impurezas derivadas de su utilización. Por ello, necesita pasar por procesos de acondicionamiento que permitan obtener una materia prima adecuada para su posterior valorización.

El propio MITECO señala que los aceites de cocina recogidos separadamente reciben tratamientos que permiten prepararlos para distintos destinos, entre ellos la producción de biocarburantes, además de jabones, ceras, barnices y otras aplicaciones industriales.

4. De residuo a materia prima

Una vez recogido y adecuadamente acondicionado, el aceite usado adquiere un nuevo valor.

Ya no estamos ante aquello que quedaba en una freidora después de cocinar, sino ante un recurso recuperado que puede incorporarse a procesos industriales.

Este paso resume muy bien el concepto de economía circular: aprovechar un material que ya existe y devolverlo al ciclo productivo en lugar de desecharlo.

Y las cantidades importan. Este mes, coincidiendo con el Día Internacional del Biodiésel, el Consorcio Provincial de Medio Ambiente de Albacete estimaba que cada habitante genera de media alrededor de cuatro litros de aceite vegetal usado al año. Solo en esa provincia supondría alrededor de 700.000 litros anuales potencialmente recuperables.

5. La transformación en biodiésel

El aceite acondicionado puede utilizarse posteriormente como materia prima para fabricar biodiésel mediante procesos industriales específicos.

El resultado es un combustible renovable que puede sustituir o complementar al combustible de origen fósil en aplicaciones compatibles.

Según los datos recogidos por el MITECO a partir de estudios del CIEMAT, la producción de biodiésel a partir de aceites usados supone un ahorro de energía fósil del 96 % respecto a la producción de diésel convencional.

Así se cierra un recorrido que comenzó en un lugar tan cotidiano como la cocina de un restaurante.

Recoger el aceite es mucho más que retirar un residuo

Conocer este proceso ayuda también a entender la importancia de la actividad de recogida.

Cuando un gestor retira el aceite de un establecimiento hostelero no está simplemente llevándose algo que ya no sirve. Está recuperando una materia prima que puede volver a incorporarse a la economía.

Además, evitar que el aceite termine en el desagüe tiene importantes beneficios ambientales y para las propias infraestructuras de saneamiento. El MITECO advierte de que su vertido puede provocar atascos en tuberías, incrementar las dificultades y costes de depuración de las aguas residuales y perjudicar a los ecosistemas acuáticos.

Una cadena en la que todos los eslabones cuentan

Generadores, empresas de recogida, gestores, instalaciones de tratamiento y productores de biocombustibles forman parte de una cadena que permite convertir un residuo en un nuevo recurso.

Las empresas asociadas a GEREGRAS forman parte de los primeros eslabones de esa cadena, trabajando para que el aceite usado de cocina pueda ser recogido y gestionado profesionalmente y continuar su camino hacia nuevas formas de valorización.

Por eso, cuando hablamos de biodiésel producido a partir de aceite usado, el proceso no comienza en una planta de biocombustibles. Comienza mucho antes: en cada cocina que separa correctamente su aceite y en cada recogida que permite que ese residuo siga su camino hacia una segunda vida.

Fuentes

Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) – Información sobre generación, recogida, tratamiento y valorización de aceites de cocina usados.

Cadena SER / Consorcio Provincial de Medio Ambiente de AlbaceteDe aceite usado de cocina a biodiésel: una segunda vida para un residuo que puede contaminar miles de litros de agua, publicada el 11 de agosto de 2026.