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Un informe elaborado por el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) concluye que los combustibles renovables constituyen una herramienta eficaz para avanzar en la descarbonización del transporte.
La asociación CRECEMOS ha presentado un estudio elaborado por investigadores del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) de la Universidad de Zaragoza que analiza el comportamiento de los combustibles renovables desde una perspectiva de ciclo de vida. El trabajo concluye que estos combustibles pueden alcanzar emisiones netas de CO₂ cercanas a cero durante su uso, siempre que se obtengan a partir de materias primas sostenibles y se considere el carbono biogénico que forma parte de su ciclo natural.
El estudio recuerda que el dióxido de carbono liberado durante la combustión de un combustible renovable procede del carbono previamente capturado por la biomasa utilizada para producirlo. Por ello, cuando se analiza el ciclo completo conforme a las metodologías reconocidas internacionalmente, el balance de emisiones difiere del de los combustibles fósiles, cuyo carbono procede de reservas geológicas.
El análisis del ciclo de vida, clave para evaluar las emisiones
Los investigadores destacan la importancia de evaluar los combustibles mediante metodologías de Análisis de Ciclo de Vida (ACV), utilizadas por la normativa europea para medir el impacto ambiental real de cada combustible.
Este enfoque permite tener en cuenta todas las fases del proceso, desde la obtención de la materia prima hasta la producción, distribución y utilización final del combustible, ofreciendo una visión mucho más completa que la obtenida únicamente a partir de las emisiones del tubo de escape.
Materias primas sostenibles y economía circular
El estudio pone de manifiesto que la reducción de emisiones depende directamente del origen de las materias primas empleadas. En este sentido, los residuos y subproductos valorizables desempeñan un papel especialmente relevante.
Entre ellos se encuentra el aceite usado de cocina (UCO), cuya transformación en biocombustibles avanzados constituye uno de los ejemplos más consolidados de economía circular aplicada al transporte. Su aprovechamiento permite convertir un residuo en una materia prima energética de alto valor añadido, reduciendo al mismo tiempo las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a los combustibles convencionales.
La evidencia científica continúa reforzando el papel de los combustibles renovables como una herramienta complementaria para la descarbonización del transporte. Su contribución depende tanto de la eficiencia de los procesos industriales como de la utilización de materias primas sostenibles y correctamente certificadas.
El informe pone de relieve la importancia de seguir impulsando la investigación y el desarrollo tecnológico para mejorar el rendimiento ambiental de los combustibles renovables y consolidar su papel dentro de la transición energética europea.
Fuente
CRECEMOS – La comunidad científica confirma que los combustibles renovables son emisiones netas cero de CO₂ en uso
https://www.crecemos.org/nota-de-prensa/la-comunidad-cientifica-confirma-que-los-combustibles-renovables-son-emisiones-netas-cero-de-co2-en-uso/
Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) – Universidad de Zaragoza

