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Así ha bajado la contaminación durante el estado de alarma por el coronavirus.

20/03/2020

viernes 20 de marzo, 2020

El parón provocado por las cuarentenas frente al coronavirus causa estragos en la economía, pero beneficia al medio ambiente.

Desde la irrupción del coronavirus en España, centenares de personas han fallecido y otras decenas de miles están sufriendo las consecuencias de la pandemia; sin contar a todas aquellas que están trabajando sin descanso en hospitales, supermercados, etc. Una situación excepcional que hace que desde Greenpeace nos solidaricemos con todas las personas que de una forma u otra se están viendo afectadas por el virus.

Hoy, además, se cumple una semana desde que el Gobierno anunció el estado de alarma por el COVID-19. Desde entonces, el tráfico por carretera ha descendido más de un 60% en las ciudades españolas. Una bajada sin precedentes que ha permitido reducir la contaminación en cuestión de horas, pues no en vano el automóvil es el principal contaminante.

En esta crisis estamos sufriendo unas condiciones insólitas, cuyas consecuencias e impactos sociales y económicos todavía tardaremos en conocer. La prioridad en estos momentos no es otra que acabar con el virus y evitar que siga causando más víctimas. Y las circunstancias excepcionales en las que ha inmerso al mundo la crisis del COVID-19 nos pueden servir también de aprendizaje para reducir las miles de muertes que la mala calidad del aire provoca cada año.

 

A menos coches, menos contaminación

Esta semana los valores medios de dióxido de nitrógeno apenas han alcanzado el 40% del límite fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea (UE). En Madrid, desde que el martes 10 de marzo comenzasen las primeras medidas de contención, como el teletrabajo o la suspensión de clases, los niveles de NO2 han bajado día tras día. Una reducción que se hizo patente a partir de la aplicación del estado de alarma el sábado 14, medida que limitaba drásticamente el uso del vehículo particular.

 

Niveles NO2 Madrid

 

También en Barcelona la contaminación ha bajado de forma muy similar. Desde la activación de la alerta el 14 de marzo los niveles de NO2 se han desplomado cumpliendo con creces el valor límite, que en 2019, por ejemplo, se incumplió en las estaciones más cercanas a lugares de elevado tránsito, como Eixample o Gràcia-Sant Gervasi.

 

NIveles NO2 Barcelona

 

¿Cómo funciona la contaminación en las ciudades?

Podríamos pensar que en aquellas ciudades con altos niveles de contaminación nos harían falta semanas o incluso meses para poder limpiar la atmósfera. Sin embargo, tras unos días sin tráfico la calidad del aire ya es notablemente mejor. Las sustancias que estas generan cada día son depuradas por la atmósfera en función de las condiciones meteorológicas, ya sea de forma horizontal (gracias al viento) o verticalmente, mediante los movimientos de aire entre las capas de la atmósfera.

En este caso, tras el decreto del estado de alarma el pasado sábado tuvo lugar un periodo de inestabilidad meteorológica protagonizada por una DANA que ayudó a disipar la contaminación de las ciudades. Y al haber cesado las principales fuentes (principalmente el tráfico, seguido en menor medida de la industria) no se ha vuelto a generar tanta contaminación, ayudando a mantener unos niveles excepcionalmente positivos para el mes de marzo.

Este descenso de la contaminación no es una sorpresa a la vista de lo sucedido en China hace dos meses. En el país origen de la crisis del COVID-19 las emisiones de NO2 vivieron una reducción sin precedentes a raíz de las restricciones de tráfico, un efecto que primero fue visible en Wuhan, epicentro del coronavirus, pero que después se extendió a todo el conjunto del país asiático.

Desde Greenpeace insistimos en que la prioridad indiscutible en este momento ha de ser la lucha contra una pandemia que afecta muy especialmente a la población más vulnerable. En esta situación tan difícil como la que estamos viviendo deberíamos extraer una lección: nunca deberíamos vacilar a la hora de tomar medidas contundentes siempre que se ponga en riesgo la salud de las personas. Por este motivo animamos a las administraciones a que, tras el estado de alarma, se analicen las consecuencias derivadas de unas circunstancias excepcionales, como es la mejora de la calidad del aire. De esta forma, podremos tomar las medidas necesarias para garantizar que no se vuelvan a incumplir los niveles máximos de contaminación fijados por la OMS una vez superada la crisis.

 

Fuente: es.greenpeace.org

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