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Repsol dedicará uno de cada cuatro euros de inversión a negocios limpios.

27/11/2020

viernes 27 de noviembre, 2020

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.
El grupo planea un nuevo modelo basado en la eficiencia energética y la economía circular, incluyendo un fuerte aumento en la producción de biocarburantes sostenibles.

Repsol ha presentado este jueves su hoja de ruta hasta 2025. En este nuevo plan, la compañía que dirige Josu Jon Imaz prepara un fuerte incremento de su inversión en tecnologías bajas en carbono. La petrolera pasará de dedicar una media del 16% de su capex a elevarlo hasta el 25%, lo que supone que uno de cada cuatro euros que invierta tendrá como foco el cumplimiento del objetivo de convertirse en una petrolera neutra en emisiones en 2050 y de cumplir con los objetivos del Acuerdo de París.

 

La petrolera incluye en su plan dos velocidades de inversión. En un primer momento habrá una más lenta para poder acomodarse a la salida de la crisis provocada por el coronavirus y otra de mayor crecimiento en la segunda mitad del plan aunque todas ellas obedecerán a un escenario de precios diseñado por la compañía para un momento como el actual de profunda incertidumbre económica.

 

Repsol prevé alcanzar los 7.500 MW de generación eléctrica baja en carbono operativos en 2025, una cifra que se incrementará, al menos, hasta los 15.000 MW en el año 2030. La compañía, entre otras cosas, prevé invertir 600 millones de euros en la ampliación de la central hidráulica de Aguayo (Cantabria), que pasará de los 360 MW actuales a 1.360 MW y desarrollará su proyecto de renovables en Chile.

 

En lo que respecta al negocio eléctrico, Imaz se fija como objetivo alcanzar los 2,5 millones de clientes de electricidad y gas en 2025 e incrementar la cuota de mercado de su negocio del trading de gas del 14 al 15% en 2025.

 

Refinerías con renovables

Para el negocio de refino, la compañía incluirá medidas de economía circular, un fuerte aumento de la producción de biocarburantes y etanol en sus refinerías. La petrolera aspira a lograr una reducción de emisiones del 25% en 2025, que se sumará al recorte del 23% logrado ya entre 2010 y 2017.

 

El propio consejero delegado, Josu Jon Imaz, indicó que espera alcanzar un millón de toneladas en 2025 y llevar esta cifra a 1,4 millones en el año 2030. Los planes pasan también por incrementar la producción de hidrógeno para lo que aspira a llevar a cabo una inversión de entre 2.200 y 2.900 millones (incluidas las posibles ayudas europeas) y por lograr unos productos de mayor valor añadido en la conversión para que las actuales refinerías sean de facto unas biorefinerías. Estas plantas además comenzarán a dotarse de energías renovables para su funcionamiento.

 

Repsol incluirá en su hoja de ruta nuevos planes de inversión para la refinería de Tarragona que se suman a los anunciados ya para Cartagena y Petronor. Además, la compañía ha firmado un acuerdo de licencia tecnológica para construir una planta de polietileno en su complejo industrial de Puertollano (Ciudad Real), con una capacidad de producción anual de al menos 15 kt. La previsión es alcanzar la decisión final de inversión en 2022.

 

Química sostenible

Repsol desarrollará también en las plantas de Tarragona y Puertollano su negocio de polietileno y el polipropileno, básicos en estos momentos para el negocio del empaquetado farmacéutico y de los envases médicos y profundizará en la alianza en Ilboc con la coreana SK.

 

La empresa seguirá desarrollando su negocio de lubricantes y ampliando sus ventas internacionales con los acuerdos que mantiene con Bardahl y Union Oil.

 

En Upstream se priorizará la generación de valor sobre el crecimiento de la producción, centrándose en la mejora del portafolio de activos, con proyectos de ciclo más corto y monetización más rápida en regiones con ventajas competitivas. Repsol aspira a alcanzar un equilibrio razonable entre reservas de gas y petróleo para lo que apostará por la flexibilidad en la inversión y podría recuperar planes para destinar 500 millones que se han aplazado este año en los próximos así como laminar sus inversiones en función de los precios del crudo. La compañía va a mantener su objetivo de producción en los 700.000 barriles y su intención es reponer las reservas actuales con nuevos yacimientos. Para lograrlo, prevé invertir en las zonas con más facilidad de éxito exploratorio y abandonar aquellos países en los que no pueda lograr sinergias. La petrolera centrará su inversión en Campos 33 (Brasil), Alaska, Acacias (Colombia) para petróleo y en Marcellus, Buckskin, Eagle Ford, YME, Reggane, entre otras, para la extracción de gas.

 

Fuente: eleconomista.es

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