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La UE lanza su plan verde para liderar la lucha contra la emergencia climática

11/12/2019

miércoles 11 de diciembre, 2019

La UE lanza su plan verde para liderar la lucha contra la emergencia climática

La UE lanza su plan verde para liderar la lucha contra la emergencia climática
Bruselas presenta este miércoles una batería de medidas con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050

Europa toma impulso para dar el salto hacia un nuevo modelo económico menos dañino para el planeta. Bruselas ha presentado este miércoles el denominado Pacto Verde, una hoja de ruta que pretende transformar en torno a diez ejes el modo en que Administraciones, empresas y ciudadanos interactúan con el medioambiente para convertir a la Unión Europea en un bloque que prescinda de los combustibles fósiles en 2050.

El plan aprobado por el Ejecutivo de Ursula Von der Leyen quiere dejar atrás un patrón de crecimiento considerado insostenible y caduco. Para ello, contempla una reducción drástica de las emisiones de dióxido de carbono, importantes ayudas financieras para que los países más afectados por la transformación —caso de Polonia, el más reticente al cambio— puedan hacer la reconversión menos traumática, y medidas para favorecer las energías renovables, el coche eléctrico, la mejora de la calidad del aire y del agua, la lucha contra la deforestación, la renovación de edificios, el reciclaje o la disminución del uso de fertilizantes y pesticidas químicos. "Los ciudadanos europeos cambian de estilo de vida para proteger nuestro medioambiente. Con este plan les decimos que Europa les acompaña en ese camino", ha señalado Von der Leyen este miércoles.

La estrategia climática de Bruselas es una especie de rompecabezas que se irá completando a lo largo del primer año y medio de mandato. En marzo, la Comisión Europea propondrá uno de sus proyectos estrella: la ley climática para reducir a cero las emisiones netas de dióxido de carbono en 2050 como muy tarde. Para que la lejanía del objetivo no rebaje el compromiso de los Estados miembros, el organismo comunitario propone alcanzar el 50%, e incluso el 55% de descenso en 2030 respecto a 1990, un umbral más ambicioso que el 40% actual.

Antes, en enero, Bruselas concretará la fórmula final para incrementar los fondos para esa transición, inicialmente de 35.000 millones, y transformarlos en un bazuca de al menos 100.000 millones. "Quiero ser muy clara, o la transición es justa para todos o no funcionará", ha advertido la presidenta de la Comisión ante los recelos de las regiones y sectores más vulnerables.

Von der Leyen se dio 100 días para trazar la estrategia para los asuntos de mayor calado que quiere sacar adelante en los próximos cinco años. El vicepresidente del ramo, Frans Timmermans, solo ha tardado once en pergeñar el documento que debe guiar a la Comisión en su lucha contra la emergencia climática. La estrategia para la UE consta de numerosas medidas que deberán desplegarse hasta junio de 2021 y que requerirán de arduas negociaciones en el Parlamento Europeo y sobre todo en el Consejo, donde se enfrentará a las resistencias de los países del Este –en especial el llamado Eje de Visegrado, integrado por Polonia, Hungría, la República Checa y Eslovaquia—, pero también de Alemania.

La primera gran prueba la pasarán este jueves, cuando los socios de la UE discutirán si fijan en el calendario el año 2050 como el horizonte en el que ponen fin al uso de combustibles fósiles. Para romper el bloqueo de Polonia, Hungría y la República Checa, la Comisión quiere poner una cifra sobre la mesa para sufragar esa transición, en especial de las zonas mineras. Hasta la semana pasada, Bruselas creía poder llegar a 35.000 millones mediante el empleo de fondos de cohesión, la creación de un instrumento para la transición justa, la cofinanciación de los países y la movilización de avales dentro del plan de inversiones InvestEU.

Sin embargo, esa cifra se queda corta para economías como la polaca, cuya producción energética depende en un 80% del carbón. Las demandas de los países del Este, además, arrastraron a los del sur de Europa también a pedir más financiación, al considerar que estaban acelerando sus planes de descarbonización a pulmón. Von der Leyen lanzó finalmente la cifra de 100.000 millones. Según fuentes comunitarias, Bruselas no cerrará hasta enero la fórmula para alcanzar ese monto, que pasará por implicar al Banco Europeo de Inversiones (BEI), la entidad que financiará buena parte de la transformación verde de la UE.

Para llegar al objetivo final, no obstante, Bruselas debe aumentar sus objetivos a medio plazo. Con todas las medidas que hay sobre la mesa, la UE reduciría sus emisiones de dióxido de carbono en 2030 hasta un 45% respecto a 1990, y la salida del Reino Unido rebajaría ese esfuerzo al 42,5%, según fuentes parlamentarias. A esa meta se ha llegado tras duras negociaciones con los Estados miembros. Fuentes comunitarias afirman que cambiar el objetivo requerirá un análisis de todos los sectores que deben contribuir al progresivo abandono de los combustibles fósiles. Y aunque recuerdan que el sector energético avanza a mayor velocidad, admiten que la clave está en la industria de la automoción, la que a su vez presenta las mayores “complejidades”.

El plan aprobado por la Comisión está cimentado sobre una decena de áreas: la ambición futura (para el periodo de entre 2030 y 2050); la evaluación de las estrategias y planes nacionales; el impulso de la economía circular y la industria de la movilidad; la renovación de los edificios; la adopción de medidas para acabar con la polución; la preservación y restauración de los ecosistemas; la agricultura verde; la movilidad inteligente; la financiación de esa transición, y las actuaciones necesarias para reconvertir antiguas zonas mineras.

Un proyecto 'lunar'

Entre otras medidas, Bruselas aprobará en marzo del año que viene una ley sobre el clima que consagre el objetivo de la neutralidad en 2050, una nueva estrategia industrial europea ese mismo mes y un plan de reducción de emisiones para 2030 en verano. Pero a lo largo de 2020 irán saliendo otras iniciativas: un plan para la energía eólica marina, un programa de renovación de inmuebles y una nueva legislación sobre baterías y economía circular.

Aunque Europa acabara con las emisiones mañana, todavía quedarían por resolver el 91% de las del resto del mundo. La UE quiere arrastrar a sus socios y, a su vez, asegurarse de que su ambición climática no la perjudica en el comercio mundial. Por ello, introducirá cláusulas en sus acuerdos comerciales para asegurarse de que los países que tienen un trato privilegiado con la UE cumplen con los acuerdos internacionales, en particular el de París. También prevé introducir un mecanismo en frontera para el carbono. La primera opción es una tasa, si bien fuentes comunitarias admiten no haberse decidido y estar explorando otras fórmulas.

Von der Leyen, que presentará el plan este miércoles en el Parlamento Europeo y mañana lo hará en la cumbre de jefes de Gobierno de los Veintiocho, asume que la vía en la que se interna está plagada de incertidumbres. Y compara la dificultad del reto con el que afrontó el presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy en plena carrera espacial. "No tenemos todas las respuestas, estamos al comienzo de un largo viaje. Como dijo alguien, este es el momento del hombre en la luna para Europa".

La Eurocámara apoya a Von der Leyen

Ursula Von der Leyen, ha intervenido en la Eurocámara para defender la necesidad del plan verde. La presidente la Comisión ha dicho que tal y como los europeos invertían en carbón y acero tras la Segunda Guerra Mundial, ahora llega el momento de hacerlo en energías renovables para reconciliar la economía con el planeta. Su propuesta ha recibido el respaldo de populares, socialistas y liberales, las tres mayores fuerzas del Parlamento Europeo. Tras la intervención de la política alemana, los populares, la misma familia a la que pertenece, han defendido que Europa necesita contar con industrias limpias, producir más carburantes alternativos y aumentar el uso del tren, aunque han advertido frente a un aumento de la fiscalidad. Por su parte, la líder de los socialistas europeos, Iratxe García, ha estimado que el pacto verde va más allá de ser una mera propuesta. "Es un nuevo modelo de crecimiento", ha afirmado. García ha alertado contra la posibilidad de que sean las clases desfavorecidas las que asuman la carga. Además, los liberales de Renew han celebrado que la UE incluya cláusulas climáticas en los acuerdos comerciales para presionar a otros países a emprender reformas similares.

Enfrente, los Verdes ven insuficiente la ambición del pacto, que califican de "catálogo de buenas intenciones", y han pedido que los que se enriqucieron con las energías fósiles sean los que paguen ahora la mayor parte de la transición a través de impuestos. La Izquierda Unitaria Europea (de la que forma parte Podemos) cree que el plan no ataca la raiz del problema, consustancial al sistema económico capitalista. Y el Grupo de los Conservadores y Reformistas (en el que se integra Vox y el PiS, el partido que gobierna Polonia), ha alertado contra el coste social de la metamorfosis. "Esa ola verde cuando llega al Báltico y baja por el Danubio se queda en un charco, porque en Europa Central y del Este no tenemos claro que los objetivos de la Comisión sean viables", estiman.

Fuente: elpais.com

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