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La dependencia de los combustibles fósiles refuerza la necesidad de impulsar las alternativas renovables. Los combustibles renovables producidos a partir de residuos, como el aceite de cocina usado, ofrecen una alternativa ya disponible para reducir emisiones y dependencia energética, también en el transporte de mercancías por carretera.
La dependencia energética de Europa vuelve a situarse en el centro del debate sobre la transición hacia fuentes de energía renovables. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha asegurado que el cierre del estrecho de Ormuz ha supuesto un sobrecoste de 127.000 millones de euros en las importaciones de combustibles fósiles de la Unión Europea.
Durante su intervención en el encuentro empresarial WinWin, celebrado en Bruselas, Von der Leyen advirtió de los riesgos que supone depender de los mercados internacionales de petróleo y gas, especialmente en situaciones de inestabilidad geopolítica.
La presidenta de la Comisión reafirmó el compromiso europeo con los objetivos climáticos y defendió la necesidad de avanzar en la transición energética para reducir la dependencia exterior, reforzar la competitividad y proporcionar mayor estabilidad a la industria europea.
Los combustibles renovables, una alternativa que ya está disponible
El debate sobre la autonomía energética europea pone de manifiesto la importancia de aprovechar todas las alternativas capaces de reducir el consumo de combustibles fósiles.
Entre ellas se encuentran los combustibles renovables producidos a partir de residuos, que ya se utilizan en distintos ámbitos del transporte y permiten aprovechar recursos recuperados mediante procesos de economía circular.
A diferencia de otras soluciones que requieren una renovación progresiva de vehículos e infraestructuras, determinados combustibles renovables pueden utilizarse en motores de combustión actuales, siempre que se respeten las especificaciones técnicas y las condiciones de compatibilidad establecidas por sus fabricantes.
Es el caso de determinados biocombustibles, como el biodiésel y el diésel renovable HVO, que pueden contribuir a reducir las emisiones asociadas al transporte por carretera.
Esta posibilidad resulta especialmente relevante para el transporte de mercancías, donde la renovación de las flotas y la adaptación de las infraestructuras representan importantes desafíos económicos y operativos.
El aprovechamiento de combustibles renovables compatibles con los vehículos existentes permite avanzar en la descarbonización sin depender exclusivamente de la incorporación de nuevas tecnologías de propulsión.
El aceite de cocina usado, de residuo a recurso energético
El aceite de cocina usado (UCO) es una de las materias primas que pueden emplearse en la producción de combustibles renovables.
Su recogida, tratamiento y posterior valorización permiten transformar un residuo generado en establecimientos de hostelería, industrias alimentarias y hogares en un recurso aprovechable para nuevos procesos industriales.
Esta actividad conecta directamente la gestión de residuos con la transición energética, contribuyendo a la economía circular y al aprovechamiento de materias primas que pueden reducir la necesidad de recurrir a recursos fósiles.
Sin embargo, para garantizar los beneficios ambientales de esta cadena de valorización, resulta imprescindible contar con gestores autorizados, sistemas de trazabilidad y mecanismos de certificación que permitan acreditar el origen y la correcta gestión del aceite de cocina usado.
La actividad de las empresas representadas por GEREGRAS desempeña un papel fundamental en este proceso, al facilitar la recuperación y el tratamiento de una materia prima utilizada por la industria de los biocombustibles.
Un marco regulatorio y fiscal que facilite su utilización
El desarrollo de los combustibles renovables no depende únicamente de su disponibilidad tecnológica o de la capacidad industrial para producirlos.
También requiere un marco regulatorio que reconozca su contribución a la reducción de emisiones y facilite su utilización por parte de empresas y consumidores.
En este sentido, la Plataforma para los Combustibles Renovables, de la que forma parte GEREGRAS, viene reclamando una fiscalidad diferenciada que tenga en cuenta las características ambientales de estos combustibles y permita mejorar su competitividad frente a las alternativas de origen fósil.
La revisión de los instrumentos regulatorios y fiscales puede contribuir a incrementar su demanda, favorecer nuevas inversiones y ampliar su utilización en sectores como el transporte de mercancías por carretera.
Se trata de avanzar hacia un modelo que permita aprovechar las distintas soluciones disponibles para reducir emisiones, sin limitar la transición energética a una única tecnología.
Aprovechar las soluciones disponibles para reducir la dependencia energética
Las declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea ponen de relieve las consecuencias económicas de la dependencia de los combustibles fósiles importados.
Frente a esta situación, los combustibles renovables producidos a partir de residuos representan una alternativa que puede contribuir a diversificar el suministro energético, aprovechar recursos disponibles y reducir progresivamente el consumo de combustibles de origen fósil.
Su desarrollo debe ir acompañado de políticas que faciliten su utilización, impulsen la producción sostenible y garanticen la trazabilidad de las materias primas empleadas.
La transición energética requiere inversiones y nuevas tecnologías, pero también aprovechar las soluciones que ya están disponibles.
En un contexto de creciente preocupación por la autonomía energética europea, avanzar en un marco regulatorio y fiscal que facilite el uso de combustibles renovables constituye una oportunidad para acelerar la descarbonización del transporte y reforzar la economía circular.

